Muchos padres se sienten excluidos al nacer su bebé, ya que la madre pasará la gran mayor parte del tiempo con este, alimentándolo, calmándolo, jugándole y acariciándolo. Pero tú como mamá debes saber que el rol del padre es de gran importancia en este proceso y juega un rol muy importante en el proceso de lactancia.
Te preguntarás cómo podría papá involucrarse en tan hermoso evento, qué beneficios podría tener desde el nacimiento y cómo se verá reflejado a lo largo de su vida.
Es por esto que he decidido crear este blog.
La presencia y participación del padre son importantes y claves incluso antes del nacimiento del bebé.
Papá acompaña a mamá en las citas pregestacionales que incluye citas médicas, toma de ecografías, cursos prenatales como también asesorías de lactancia prenatales.
A lo largo de la historia se había concebido al padre en su rol de masculinidad asociándolo con atributos como: guerra y trabajo, condición reproductiva y creadora.
Muchas veces se ignora las cualidades para lo que están preparados incluso antes de que nazca un hijo. De esta manera los desvinculan afectivamente, alejándolo del rol cuidador.
Tradicionalmente se han sentido «desubicados» porque NO saben donde estar… NO saben como relacionarse… NO saben como involucrarse activamente en la crianza y en el proceso de lactancia mucho menos, trayendo graves consecuencias tanto para la sociedad como para las familias.
Así, nos hemos encargado de crear figuras paternas como padres agresivos, ocupados, ausentes o exigentes.
¿Biológicamente, papá también está preparado para vivir la crianza de sus hijos?
Quiero contarte mamá y PAPÁ que los hombres científicamente también están preparados hormonalmente para tener ese rol de cuidador, de acompañamiento y que estas hormonas hacen parte de todos estos procesos de crianza, lactancia y cuidado del nuevo bebé.
Algunas de estas hormonas son: La vasopresina que es una hormona relacionada con el vinculo social (bioquímicamente similar a la oxitocina), esto hace al padre más afín al comportamiento paterno. Cuando la vasopresina aumenta incluso antes del nacimiento de un bebé, también aumenta el deseo de protección, cuidado y atención con la madre y el recién nacido.
La testosterona una hormona netamente masculina, interfiere con la empatía y el comportamiento de los padres, aquí estos niveles disminuirán en el nuevo papá, de esta forma se aumenta la empatia por los bebés, suprime la agresión hacia estos y la motivación sexual que podría desviar la energía del cuidado parental.
La oxitocina, es otra hormona que aumenta su producción al 100% desde la gestación de su pareja, esta hormona mejora la activación en áreas del cerebro relacionadas con la unión y la empatía. Considerada además la hormona del amor. Estos niveles aumentan considerablente durante el contacto piel con piel con tu bebé.
Este cambio hormonal en el padre, lo va preparando desde la gestación para la paternidad y también para el cuidado y acompañamiento a su pareja en los procesos de lactancia.
Al nacer un bebé, sabemos que es indispensable la atención y compañía de su madre quien es la persona que lo amamanta, pero cuando un padre está involucrado desde el primer momento cada detalle por pequeño que parezca significa mucho primeramente para su pareja pero también para su bebé. por ejemplo para la nueva mamá podría ser importante y valioso:
- Una palabra de estímulo a medida que se ajusta a su nueva rutina
- Ayuda con los quehaceres domésticos.
- Que le ofrezca algo de comer y beber mientras está amamantando al bebé
- Cuidar al bebé mientras ella hace una siesta
- Si puede pedir más días de descanso posterior al nacimiento de su bebé, así podría apoyarla en la casa y más cuando hay más niños,
- Una sólida defensa y respuesta cuando un amigo o pariente cuestiona la decisión de la madre de amamantar al bebé según lo demande.
Si eres papá, y estas leyendo este blog, ten en cuenta que todos estos pequeños actos le dejan saber a tu pareja que apoyas firmemente su determinación de amamantar al bebé y que continuarás respaldándola a medida que pase el tiempo.
Estudios han mostrado que el apoyo del papá es el factor más importante en la decisión de una mujer de iniciar o continuar la lactancia materna y que esta perdure en el tiempo.
Es importante mamá y PAPÁ que sepas que es el padre quien le da ese soporte emocional y ese equilibrio a esta nueva familia que ahora incluye el nuevo bebé.
El padre es la segunda persona con la que el bebé va a hacer ese vínculo afectivo.
El vincular al padre en las asesorías de lactancia de la madre, trae resultados muy favorables dentro del cual tenemos lactancias más duraderas en el tiempo.
Es muy importante que sepas que el Rol del Padre en la lactancia es de ACOMPAÑAR y este acompañamiento va desde la Gestación en la educación por parte de las asesorías prenatales, durante el parto en apoyar esa hora dorada (donde el padre facilitará a la madre a iniciar la lactancia materna e incluso evitará en lo que se pueda a que le den un biberón, además favorecerá el apego). En los primeros días de vida brindará protección y cuidado en las dificultades que se pudieran presentar en relación con la lactancia, incluso si papá conoce previamente las técnicas de lactancia podría favorecer un adecuado agarre al pecho – también cuando se presenten los brotes de crecimiento facilita el porteo ergonómico y el contacto piel con piel con el bebé. Inclusive en la época de destete, papá puede brindar apoyo a mamá y acompañar al bebé en las noches cuando se despierte.
Otras estrategias de acompañamiento que fortalecen el vínculo afectivo entre el bebé y el padre son: cantarle, realizar masajes en su cuerpo, hablarle, pasearle, disfrutar de un baño juntos. Son todas estas actividades de acompañamiento durante el proceso de lactancia y que no van acompañadas de alimento. El contacto visual entre el padre y su bebé son importantes para el desarrollo infantil.
Algunos estudios han mostrado que los niños cuyos padres estuvieron involucrados en sus vidas desde el nacimiento, responden mejor en términos cognitivos, académicos y sociales a medida de que crecen, además el crecimiento óptimo de un niño parte de un vínculo seguro con ambos padres.
