Todos quisiéramos tener hábitos saludables sin ningún esfuerzo. Que amaramos el ejercicio, que quisiéramos todo el tiempo comer saludable, o tener hábitos como leer sin tener que luchar con nosotros mismos. 

Muchos lo logramos con disciplina, metodología y teniendo un propósito claro. Otros lo logramos por épocas pero luego volvemos a nuestros viejos hábitos. Y así, vamos por la vida buscando una mejor versión de nosotros mismos. Unos con más esfuerzo que otros.

Nuestros hijos son nuestro propio espejo y nuestro GRAN MOTOR

Cuando somos padres, encaminamos inconscientemente a nuestros hijos por los caminos que ya conocemos, porque aparentemente es lo mas fácil. 

Y sin darnos cuenta, en un abrir y cerrar de ojos, nuestros hijos tienen los mismos hábitos de nosotros (buenos y malos).

Por eso, ser padre, es una GRAN OPORTUNIDAD para hacer un ALTO en el camino, revisar cuáles son nuestros rutinas todos los días para replantearlas y poder ser el ejemplo que queremos para nuestros niños. 

Antes de ser padres, el esfuerzo por adquirir buenos hábitos podría ser abrumador y desgastante. Una vez eres padre, tienes el MOTOR para lograrlo. 

Asi que HOY quiero animarte para que tus hijos se conviertan en la razón por la cual empiezas a buscar tu mejor versión. Esa que te hace sentir orgullosa(o) de ti mismo, que has anhelado toda tu vida pero por cargar una maleta tan pesada como es en la que guardas tus viejos hábitos, el camino se había vuelto pedregoso, difícil y hasta casi imposible de recorrer.

Ahora es momento de abrir tus alas y empezar a mostrarle a tus hijos quién eres y de qué estás hecho.

Te compartiré algunos tips que puedes empezar a implementar para que empieces este hermoso camino.

5 pasos para adquirir buenos hábitos

1. Empieza escribiendo qué haces desde que te levantas hasta que te acuestas. Revisa cuáles son tus rutinas. ¿Te cepillas los dientes y luego te bañas? ¿Tiendes la cama antes o después de bañarte? ¿A qué hora comes? ¿En qué momento del día haces ejercicio?… Si en tu revisión notas que NO tienes rutinas establecidas y todo lo haces conforme va el dia, es momento de ORGANIZARTE y definir cuáles son tus rutinas principales. Claramente debe haber flexibilidad. Pero hay momentos del día donde es CLAVE tener rutinas. Por ejemplo: Al levantarte, al acostarte y en los horarios de comida. 

2. Una vez tengas establecidas tus propias rutinas, empieza a escribir qué hábitos te gustaría implementar en tu vida. ¿madrugar? ¿leer? ¿hacer ejercicio? ¿comer más verduras?… e inclúyelas dentro de tus rutinas.

Este paso es MUY IMPORTANTE. En la medida que puedas incluir tus nuevos hábitos en tus viejas rutinas, es como tenderle una pequeña trampa a tu cerebro para que NO sienta un GRAN CAMBIO y por lo tanto, no se resista.

3. No quieras empezar CON TODO. Empieza con hábitos pequeños y poco a poco. Ejemplo: 15 minutos de ejercicio diario cuando me levanto y antes de ducharme. Luego puedes empezar a incluir un poco más de tiempo de actividad física y luego otro hábito más.

4. Prémiate. La recompensa es de los pasos más importantes para adquirir hábitos. Te lo tienes que dar inmediatamente después del nuevo hábito y te debe generar placer. Ejemplo: Una ducha de agua caliente por 15 minutos después de mi actividad física. O un delicioso batido de proteína. Tú lo eliges. Tu cerebro estará ansioso por realizar esa actividad que le genera esa recompensa. 

5. Repítelo por 30 días. Hal Elrod, en su libro «Mañanas milagrosas» dice que, para adquirir un nuevo hábito necesitas 30 días. No 21 como siempre se ha creído. Es el tiempo que necesita el cerebro para AMAR ese nuevo hábito. Durante los 30 días experimentarás muchas emociones entre rechazo, resistencia, negación… hasta que tu cerebro se va acostumbrando. A los 30 días ya no querrás abandonarlo y será parte de ti.

Ser mamá o papá es UN GRAN RETO, lo sé. El tiempo, responsabilidad, el día a día… tenemos mil excusas en nuestra mente ¿verdad?. Pero NADA te hará sentir más feliz que ir encontrando en ti, tu mejor versión. Y NADA será mas saludable para tu hijo que ver una mamá FELIZ. 

Así que,  MANOS A LA OBRA. Tu hijo está ansioso por conocer todo lo que tienes para dar al mundo.