Este blog fue escrito por: Maria Alejandra Lamprea.

Cabe señalar que las bebidas azucaradas representan un riesgo para la salud, por cuanto se han descrito diversos efectos negativos en niños y adolescentes con relación a su consumo. Algunos de estos riesgos son: aumento en la adiposidad, sobrepeso y obesidad, aumento de la presión arterial, resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, síndrome metabólico, problemas dentales, problemas comportamentales, entre muchos otros. Los efectos negativos para la salud de niños y adolescentes debido al sobrepeso y obesidad han sido ampliamente documentados. Algunas de estas consecuencias son problemas articulares, problemas de sueño, problemas psicológicos, riesgo aumentado para algunos tipos de cáncer, y problemas cardiacos en el mediano y largo plazo. La calidad de vida disminuye, sin mencionar el incremento en los gastos en salud.

Cada vez somos mas los padres que buscamos más allá de lo que nos muestra la cultura o la sociedad; somos más los que buscamos lo mejor para nuestros hijos, queremos que crezcan con lo que nosotros no tuvimos tanto en el ámbito material como en el emocional, queremos dejarles una huella y un legado.

Un legado que logre trasformar sus vidas, que haga de ellos niños – adultos felices y sanos. Y es precisamente durante la niñez en donde se forman todos los aspectos que los llevaran a una vida adulta sana. Como padres debemos hacernos esta pregunta ¿Estamos aportando lo necesario para que nuestros niños crezcan sanos y saludables?

En las últimas tres décadas se ha observado un incremento en la prevalencia de sobrepeso y obesidad en niños y adolescentes haciendo de esta pandemia uno de los más grandes retos en salud pública. Para el año 2013, 42 millones de niños menores de 5 años se encontraban afectados por sobrepeso u obesidad. De continuar esta tendencia, la cifra se elevará a 70 millones de niños con sobrepeso para el año 2025

Según la revisión realizada por Scharf et al, el consumo de bebidas azucaradas ha aumentado dramáticamente en las últimas 3 décadas sin importar el rango de edad, a tal punto que, por ejemplo, un niño en Estados Unidos actualmente ingiere en promedio 55,000 kilocalorías totales al año, sólo por cuenta de las bebidas azucaradas.  

Cabe señalar que las bebidas azucaradas representan un riesgo para la salud, por cuanto se han descrito diversos efectos negativos en niños y adolescentes con relación a su consumo.

Algunos de estos riesgos son: aumento en la adiposidad, sobrepeso y obesidad, aumento de la presión arterial, resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, síndrome metabólico, problemas dentales, problemas comportamentales, entre muchos otros. 

Los efectos negativos para la salud de niños y adolescentes debido al sobrepeso y obesidad han sido ampliamente documentados.

Algunas de estas consecuencias son problemas articulares, problemas de sueño, problemas psicológicos, riesgo aumentando para algunos tipos de cáncer, y problemas cardiacos en el mediano y largo plazo. La calidad de vida disminuye, sin mencionar el incremento en los gastos en salud.

Ingredientes de las bebidas azucaradas o refrescos

Con el fin de comprender mejor los efectos en salud de las bebidas azucaradas y los mecanismos mediante los cuales pueden generar dichos efectos, conviene entender la composición básica de una bebida azucarada. Según describe Kriegel en su artículo de revisión del 2015, en general las bebidas azucaradas contienen agua (90-99%, edulcorante/endulzante (1-12%), dióxido de carbono, acidulantes, aromatizantes, colorantes, conservantes químicos, antioxidantes y/o agentes espumantes; algunos tipos de bebidas azucaradas contienen sustitutos del azúcar.

En este estudio también se advierte que algunos de los ingredientes pueden representar peligro para la salud de llegar a ser consumidos en grandes cantidades, particularmente los conservantes y endulzantes. Los porcentajes de cada ingrediente pueden variar dependiendo del producto. Según la revisión sistemática y meta-análisis de Malik et tal, las bebidas azucaradas contienen endulzantes que proveen energía como son: la sacarosa (50% glucosa y 50% fructuosa) y el jarabe de maíz con alta fructuosa (45% glucosa y 55% fructuosa).

Las bebidas azucaradas también son los concentrados de jugo de fruta que se añaden a una bebida, ya sea por parte de la industria, un establecimiento o un individuo.

En conclusión, la prevalencia de consumo en niños y adolescentes de bebidas gaseosas, jugos ultraprocesados, bebidas tipo té dulce y jugos naturales es alta, pero nosotros como padres podemos hacer que estas estadísticas bajen y que nuestros hijos no hagan parte de esta lista.

Como madre y enfermera, he dedicado más de 10 años de mi vida a trabajar con la población infantil, desde la época preconcepcional hasta la adolescencia, y quiero que cada vez más seamos los padres que nos súmenos a tener unos niños – adultos sanos y a una hidratación sana para nuestras familias. Quiero que sepan que hoy en día existen muchas alternativas para hidratarnos saludablemente, puedes revisar este enlace https://aware.tips/area-de-duplicacion/primeros-pasos/bebidas-fuxion-por-pais/  y si deseas adquirirlas ingresa a http://ifuxion.com/AlejitaLamprea.

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