Muchos son los mitos que han surgido con el paso de los años referente a la lactancia materna. Muchos de ellos, por desconocimiento, han causado graves efectos en las mamás y sus bebés. Algunas han decidido no amamantar por creencias erradas y no justificadas médicamente, privando a sus bebés de recibir todos los beneficios desde el día 0 de sus vidas, siendo este alimento un obsequio natural, completo nutricionalmente, disponible a todo momento y sin ningún costo adicional.
Te mencionaré algunos de los mitos y te aclararé cuál es la verdad frente a cada uno.
Mitos relacionados con la mamá
«No todas las mujeres producen leche de buena calidad»
«No todas las mujeres producen leche suficiente para satisfacer el bebé»
Realidad:
Todas las mujeres producen leche de buena calidad y en cantidad suficiente porque la lactancia es un proceso regido por la ley de la oferta y de la demanda.
«Las mujeres con pecho pequeño no pueden amamantar»
Realidad:
Las mamas están compuestas de tejido glandular (donde se produce la leche), tejido graso y tejido conectivo de soporte. El tamaño de la mama no influye en su capacidad de producir leche, ya que depende más de la cantidad de grasa, que del tejido glandular.
«La madre no puede comer ciertos alimentos durante la lactancia»
Realidad:
En todo el periodo de gestación y durante la lactancia, la mujer necesita una dieta balanceada. No hay alimentos que aumenten o disminuyan la producción de leche. A mayor succión corresponde una mayor producción de leche.
«Se deben tomar bebidas energizantes / con cafeína / aromáticas / o a base de malta / para aumentar la producción de leche.»
Realidad:
Ningún alimento, bebida o ingrediente en particular garantiza un aumento del suministro de leche materna, pero un consumo inadecuado de líquidos puede afectar negativamente la producción de leche y hacerte sentir agotada. Podrías consumir agua, leche, jugos o incluso gaseosas sin cafeína. Debes mantenerte hidratada y no sentir sed, sin embargo, el consumir más de lo que necesitas no hará que produzcas mas leche.
«Si las madres están embarazadas de otro bebé deben dejar de amamantar»
Realidad:
Aún estando embarazada de otro bebé la madre puede seguir amamantando. Algunas hormonas que el cuerpo produce en el período de gestación, pueden cambiar el sabor de la leche (¡pero no su calidad!) y por lo tanto el niño podría progresivamente dejar de lactar.
«Si la madre está enferma, no debe lactar y si sigue lactando no puede tomar ningún medicamento»
Realidad:
Si la mujer está enferma (gripe, resfriado, tos, etc. ) puede amamantar. Si se trata de otra enfermedad más grave, antes de tomar cualquier medicación te recomiendo primero consultarlo con tu médico.
«No tengo suficiente leche porque con el extractor me sale muy poca.»
Realidad:
La cantidad de leche que se extrae con un extractor suele ser mucho menor que la leche real disponible para el bebé y que él SI puede sacar.
Mitos relacionados con la calidad de la Leche Materna
«El calostro (la leche que la madre produce en los primeros tres días después del parto) debería ser desechado porque es sucio y anti higiénico»
Realidad:
El calostro no se debe desechar porque contiene muchos nutrientes y factores de defensa que fortalecen el sistema inmunológico del bebé. Es como una vacuna.
«El bebé no debería succionar hasta que salga la leche blanca»
Realidad:
Lo ideal es que la lactancia se inicie en la primera media hora después del parto. La madre no debe esperar a que baje la leche blanca para dar de amamantar.
Mitos relacionados con lo que el bebé necesita
«Los bebés necesitan beber aguas aromáticas, té y coladas para fortalecer el estómago, o si están enfermos y tienen diarrea»
Realidad:
La leche materna está compuesta en un 90% de agua, por lo tanto los bebés no necesitan líquidos adicionales. La mejor manera de fortalecer al bebé es dándole leche materna todas las veces que pida. Si presenta diarrea severa, te recomiendo consultar urgente con tu pediatra.
«El biberón es inofensivo e higiénico»
Realidad:
Una higiene incorrecta en los utensilios de alimentación de nuestro bebé, puede provocar infecciones. El uso prolongado del biberón perjudica a la dentición, presentar problemas de reflujo y con el tiempo podría afectar el habla del niño/a.
«La madre no debe comer determinados alimentos porque cambia el sabor de la leche o porque al niño le darán gases.»
Realidad:
Los cambios en el sabor de la leche según los alimentos ingeridos por la madre, favorecerá que el bebé acepte los nuevos sabores cuando se introduzca la alimentación complementaria. Ningún alimento consumido por la madre provoca gases en el niño.
«Se debe dar siempre de los dos pechos en cada toma.»
Realidad:
El primer pecho se debe vaciar bien antes de ofrecer el otro, para que el bebé obtenga la leche más rica en grasas que sale al final y mantener la producción de leche. Algunos bebés solo toman un pecho en cada toma.
Ahora cuéntame en comentarios, ¿qué mito derrumbaste hoy con este blog? y ¿qué has escuchado que quisieras saber si es verdad o no?. Te responderé por este mismo medio para que resuelvas tus dudas.
